Su papel principal es colaborar con la evangelización, ayudando en actividades pastorales, visitas misioneras, actos litúrgicos, formación religiosa o iniciativas de caridad, según sus posibilidades. Además, buscan santificarse en la vida cotidiana, viviendo con alegría, belleza y testimonio su unión con Cristo y la Virgen.
Participan activamente en diversas obras apostólicas, como visitas a hogares, colegios, cárceles, hospitales, barrios y medios de comunicación, procurando ser testigos de Cristo mediante su palabra y su ejemplo en la vida cotidiana. Se organizan en pequeños grupos o “sodalicios” vinculados a parroquias o a centros de los Heraldos, donde reciben formación espiritual y doctrinal. Antes de su admisión definitiva, realizan un período de preparación para conocer y asumir el espíritu de la Asociación, culminando con una ceremonia de incorporación en la que reciben algunos distintivos simbólicos, como la capa, la insignia y el devocionario.
Comienzan en sus propias familias y se extienden a sus barrios, comunidades y más allá, ofreciendo ejemplos de vida, buenos consejos y, en muchas ocasiones, ayuda material a nuestros hermanos más necesitados.
Somos un grupo supra parroquial que actúa en numerosas parroquias, priorizando la acción, pero siempre vinculada y enriquecida por una profunda vida interior. Esto incluye la oración, adoraciones al Santísimo Sacramento, vigilias y una vida de contemplación. Nuestro lema es “Ora et labora” (oración y acción).
Aspiramos a alcanzar la santidad a través de la evangelización y deseamos hacer realidad en nuestros días la promesa de Nuestra Señora en Fátima: “¡Por fin, mi inmaculado corazón triunfará!”