La verdadera devoción a San José es un escalón indispensable para adquirir la verdadera devoción a María. (…) Por consiguiente, desvelar los secretos de la gracia escondidos en el corazón del esposo de María y estimular a los fieles a venerarlo es una misión de vital importancia para los tiempos presentes. (…)
Sea San José, para todos y cada uno (…), el padre perfecto, el mediador poderosísimo, el maestro más sabio, el defensor incansable, el modelo de esclavitud a Jesús por manos de María, el amigo siempre fiel.
¿Cómo sería posible, establecer la devoción al Inmaculado Corazón de María sin conocer e imitar al más perfecto discípulo de la Santísima Virgen? San José es, por tanto, la puerta por la que deben pasar todos los que luchan por la Reina de los Ángeles.
Consagrarse a San José completará la noción del más bello y eficaz misterio de mediación entre Dios y los hombres, que es esta trinidad de la tierra, compuesta por Jesús, María y José.
San José, Patrono de la Santa Iglesia, y Patrono del Perú
Ruega por nosotros